La historia de Honduras ha quedado plasmada en libros o documentos, pero también hermosas obras arquitectónicas que -en la actualidad- forman parte de los lugares más turísticos u olvidados, porque pocos conocen su significado.

Por ejemplo, en Texíguat, El Paraíso, está el cuartel donde Francisco Morazán se refugió por seis meses y hasta 2019 era usado como bodega, o ¿qué tal si hablamos de la tumba del presbítero Francisco Antonio Márquez, uno de los firmantes del acta de independencia de Honduras?

Si nos vamos más al norte, donde está «La Novia de Honduras» (La Ceiba), en Atlántida, y San Pedro Sula, Cortés, todavía quedan huellas o mejor dicho rieles que instalaron las compañías bananeras para transportar productos.

Más al sur, donde están algunas de las playas más paradisiacas del país, también notamos que Choluteca fue la cuna del primer jefe de Estado de Honduras y que Amapala, en Valle, fue capital del país. ¿Lo sabían?

Este importante título no solo recayó sobre Amapala, sino que hubo varios municipios que se convirtieron en la capital política de Honduras antes de que Tegucigalpa y Comayagüela fueran oficializadas en 1880.

Pero Comayagua y Tegucigalpa fueron las que más conflictos tuvieron por adquirir el control político. El historiador Guillermo Varela explica en su investigación «El traslado de la capital Tegucigalpa: fin de un conflicto interelitario (1788-1880)», que se trató de una lucha política y territorial, que -en un principio- aceleró el desarrollo en Comayagua y rezagó a la actual capital.

«Los conflictos entre ambas poblaciones españolas, la Vílla de San Miguel (lo que ahora conocemos como la ciudad de Tegucigalpa) y la ciudad de Comayagua comienzan en 1788, y en 1880 el gobierno de Marco Aurelio Soto oficializó el traslado de la capital de Comayagua a Tegucigalpa», explicó el investigador en un foro virtual a finales de 2020.

Aunque Tegucigalpa sigue albergando la mayoría de instituciones estatales (como la sede del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial), también hubo lugares como Cedros donde se celebró la primera sesión del Congreso Nacional.

No había sede ni nada parecido, la reunión fue en una humilde vivienda que si hoy por hoy la visitan apenas se distingue por un pequeño letrero que da fe sobre ese olvidado lugar.

Como lo dijimos antes, la historia de este país se puede apreciar en libros u observar en casas, estatuas, parques y hasta en su misma gente, por eso hicimos un mapa interactivo con algunos de los sitios más importantes para los hondureños.

Autora: Haydi Carrasco