La historia de Honduras es contada desde distintas ópticas en las que se enfrentan héroes y villanos, vencedores y vencidos; pero para quienes tienen el oficio de guardar la memoria, las hazañas épicas tienen sus matices y los protagonistas fueron tan humanos como sus virtudes y defectos.

A través de conversaciones con conocedores de la historia de Honduras y lecturas de investigaciones académicas, los siguientes son algunos de los mitos que existen desde hace décadas en los salones de clase.

País lleno de oro

Al finalizar 1540, Honduras era una región poderosa en el continente americano, pero perdió tal perfil dos décadas más tarde debido a que la minería —una vez muy próspera— comenzó a declinar.

Al poco tiempo, en 1570, los españoles volvieron a interesarse en el país, esto porque las minas de Tegucigalpa rebosaban de plata. Sin embargo, “la fiebre” solo duraría hasta 1584, cuando la productividad bajó y así las inversiones de la Corona.

La mayor evidencia de la falta de interés de la Corona española estuvo en la poca inversión hecha para potenciar esa actividad. La actual Biblioteca Nacional de Tegucigalpa funcionó entonces como el lugar para transformar la plata, lo cual es poco en comparación con Guatemala, donde construyeron palacios y otras infraestructuras de interés económico.

Garífunas

El libro “La resistencia insurreccional de la revolución garífuna”, escrito por el antropólogo Andoni Castillo Pérez, es uno de los esfuerzos más contundentes por reescribir la historia del pueblo afrodescendiente.

En la investigación, el autor expuso, conforme a documentos disponibles en bibliotecas de Francia, Inglaterra y San Vicente, las vicisitudes de los garinagu por ser un pueblo libre hasta su destierro a Honduras en abril de 1797.

“En las escuelas se habla que los garífunas fueron deportados de San Vicente; pero ¿cómo pueden deportar a habitantes de su propio país? En realidad fueron desterrados”, afirmó el autor.

Los tiempos de Carías

Si bien es cierto que con Tiburcio Carías Andino (1936-1949) terminan las revueltas armadas que habían caracterizado la forma de la lucha de clases, la “paz social” que implementará el dictador será producto de un gobierno autoritario ejercido con rigor.

Las formas legales e ilegales de que se vale Carías para continuar en el poder y convertirse en dictador se traducen luego en represión, violencia, persecuciones, atraso y pobreza para Honduras.

Años después salen libros como “La Honduras de hoy bajo el régimen admirable del presidente Carías”, de Rogelio Esquivel; “La justificación histórica de la actual prolongación del poder”, de Daniel Hernández; y “Cinco años de labor”, los cuales no son más que escritos aduladores del régimen para ensalzar la figura de Carías y contribuyeron a formar el mito que durante su gobierno no existía la delincuencia.

Autora: Fátima Romero Murillo